Los sentidos


La vista es el sentido mas importante y es que solo una minúscula región al centro del ojo puede ver con un gran intensidad. Ademas, el ojo contiene 91 millones de bastoncillos, pero solamente 4,5 millones de conos retinianos.

Cuando se lee una frase, las redes visuales de nuestro cerebro almacenan mas de 100 millones de bits de información. Nuestros ojos saltan de un lugar a otro sin jamás entretenerse mas de una fracción de segundo sobre una palabra. Si piensa que ve el mundo como un todo sin discontinuidad, se equivoca, las retinas clasifican la información en varias categorías, procesos de selección que impiden al cerebro de estar sumergido por un gran numero de estímulos visuales.

La visión en el cerebro: Esto solo es posible cuando la luz visible (cuyas longitudes de onda están comprendidas entre 400 y 800 nanómetros) golpea la retina. Esta fina membrana que tapiza el fondo del globo ocular esta constituida de diferentes células; algunas reaccionan a la luz (como los fotoreceptores), otras al movimiento, a la distancia o a la brillantez o reflejo relativo. Las neuronas visuales dirigen las señales electroquímicas a la corteza visual via el tracto óptico, situado en lo lóbulos occipitales, en la parte posterior del cerebro. A partir de ahí, las informaciones son redistribuidas a al menos 30 redes neuronales para el tratamiento de características tales como el color, la forma y la textura.

Cada lóbulo, en el hemisferio izquierdo o derecho, recibe la mitad de la información visual. Estas regiones fusionan luego las dos imágenes y, para terminar, envían la imagen que resulta en la corteza frontal, para que ahí sea analizada. Es entonces en ese momento que el cerebro se da cuenta de lo que esta mirando.

El oído es a menudo considerado como el sentido el mas importante después de la vista.

Los sonidos son ondas que entran al oído externo y hacen vibrar el tímpano. Estas vibraciones pasan al oído interno gracias a los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo). Estas ondas, que son amplificadas durante su transmisión hasta el cerebro (que las analizará), son traducidas en señales eléctricas. En la corteza, el el área auditiva primaria esta situada en los lóbulos temporales.
Cuando los sonidos llegan al tallo cerebral, las redes neuronales los clasifican en función de su intensidad y de su timbre. El tallo elimina los ecos creados, en general, por la vibraciones reenviadas por las paredes, los muros y los suelos. Pero si un sonido es nuevo o extraño – una amenaza potencial, por ejemplo – el oído lo deja pasar. El tallo cerebral comienza también a interpretar los fenómenos para comenzar la comprensión de la palabra.
Los impulsos sonoros son transmitidos al culiculo superior (techo óptico) del meséncefalo. Una vez ahí, las sensaciones auditivas son sintetizadas con aquellas que proporcionan los otros sentidos, para que se bosqueje una percepción unificada del mundo – lo que pasa cuando, se escucha una explosión, se siente también el olor de la pólvora y se ve una flama salir del canon de un viejo fusil. Enseguida, las sensaciones auditivas llegan vía el tálamo hasta el complejo auditivo primario, donde están interactúan con otras redes neuronales, relacionando el sonido a la memoria, a los otros sentidos y a la conciencia.

El tratamiento del sonido no es repartido de manera igual entre los dos hemisferios del cerebro. Siendo así, el hemisferio izquierdo descrifa los ritmos musicales mejor que el hemisferio derecho, el cual se especializa en la calidad, o timbre, del sonido.

El olfato y el gusto son sentidos distintos, pero tienen cosas en común. Estos analizan las moléculas que entran al cuerpo desde el mundo exterior, eliminan las amenazas y, conjuntamente, permiten apreciar mejor el alimento.

El olfato toma un camino directo hacia el cerebro, las sensaciones que el olfato proporciona van directo a la amígdala y a la corteza olfativa, que forman parte del sistema límbico, sin detenerse en el camino hasta el tálamo. El olfato está igualmente conectado a los centros emocionales del cerebro. Cuando olemos algo, la sensación se propaga en seguida, prácticamente sin ningún filtro, a los lóbulos frontales. La amigdala influencia directamente el sistema nervioso simpatico, los latidos pueden acelerarse y acarrear una alta de la tension arterial, o provocar un sentimiento de calma y de bienestar, depende.

Una conexión directa con los centros de la memoria y con los centros emocionales del cerebro permite igualmente a los olores hacer resurgir eventos pasados.

Alrededor de los tres cuartos de TODO lo que el cerebro percibe gracias al gusto concierne también al olfato. Solo una fracción de un sabor entra por las papilas gustativas de la lengua, dando igualmente informaciones sobre la textura y la temperatura del alimento.

Cuando bebemos pequeños sorbos de jugo de naranja, las sustancias químicas que proporcionan su gusto se mezclan con la saliva, entran en contacto con las papilas gustativas. Las fibras nerviosas transmiten las sensaciones a la médula, y luego al tálamo y a la corteza gustativa. Las fibras gustativas están también unidas al hipotálamo y al sistema límbico. Ahí, en las regiones asociadas a las emociones, el cerebro afina su percepción del sabor de la naranja.

La háptica designa la ciencia del tacto, por analogia con la acústica y la óptica.

Según los científicos, los contactos físicos entre seres humanos juegan un rol mayor en el desarrollo. Luego de una serie de experiencias célebres realizadas en los años 1960, el sicólogo Harry Harlow puso a prueba a macacos recién nacidos. Estos macacos debían escoger entre dos mamas: una estaba vestida de felpa pero no tenia alimento; la otra tenia un el cuerpo revestido de alambres y portaba un biberón lleno de leche. Los macacos prefirieron abrazar la madre en felpa, con quién el contacto era tranquilizante, lo que parecía lo mas importante para ellos que el alimento.

Los bebés comenzaban a experimentar ese sentido en el útero, y a su nacimiento, el cableado neurólogico por el sentido tacto es sensiblemente mas desarrollado que los sentidos de la visión y del oído. Cuando un recién nacido intenta lidiar con lo que le rodea; desarrolla su corteza cerebral.

Las sensaciones que proporciona el tacto activan receptores especializados (desigualmente repartidos) en la piel y en los órganos. El espacio que el cerebro asigna por el análisis de estímulos es proporcional al número de receptores que contiene la parte consentida. Las neuronas dedicadas a las sensaciones del rostro, región muy pequeña, son así mas numerosas que aquellas asignadas a varias otras partes del cuerpo.

En conclusión, ¿es posible amar con todos los sentidos o es simplemente poético?

Los sentidos. Referencia Mermoz Blog
Referencia
1. Votre Cerveau en 100 question insolites. National Geographic. Hors-Série Sciences N°3.
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